A las 5:00 arriba. Esto son vacaciones.
Cruzar el desierto no es ninguna tontería. A pesar de que hay una carretera asfaltada y de vez en cuando pasa alguien, lo mejor es salir los primeros y tener la seguridad de que los demás pasarán por nuestro lado si hay problemas.
Llenamos los depósitos de combustible y agua hasta arriba y a hacer kilómetros.
Desierto, desierto, desierto hasta que la carretera se acerca a la costa y podemos fotografiarnos frente a preciosos acantilados.
Durante la dura jornada nos vamos encontrando al resto de los equipos rezagados y a otros todoterrenos que están viajando por este desolado territorio.
a 100km de la aduana vemos por primera vez el cartel de "Peligro Minas". Esto no es ninguna broma. Directos a la frontera.
Entramos por los pelos, la cierran a las 18:30.
Y tras sólo 3 horas de trámite y de cruzar 4km de tierra de nadie donde más de uno se queda atascado en la arena, ponemos rumbo a Nuadhibou en Mauritania
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