Alegres por haber podido arreglar el radiador ni siquiera somos conscientes del timo que nos han metido con el te (nos han convencido de que en el Sahara cambian te por combustible y de que es muy útil para cruzar la frontera. Creo que aún se están partiendo de risa de nosotros, compramos 5 kg). Pero podemos continuar hacia el sur con tranquilidad.
Nos damos otra panzada de carretera adentrándonos en un paisaje cada vez más desértico y al anochecer llegamos a Laayoune. La capital del Sahara occidental. El ambiente ostil se nota por la abundancia de controles y, sobre todo, porque la ciudad está tomada por policias y militares (es lo único que vemos).
Lo que más nos asusta son los vehículos de la ONU. Patrol blancos con las letras UN. Esto no tiene buena pinta, así que a dormir y a salir de aquí pitando. Ni vemos la ciudad, que por otra parte parece un decorado fantasma a las 12 de la noche. Nada que ver con cualquier otra ciudad bulliciosa de áfrica, dónde nunca duermen.
© 2012 - Pangea Explorer