Churchil dijo una vez: si estáis en el infierno, seguid caminando.
Eso es lo que hacemos, seguir tirando millas con el pobre cochecito.
Esta jornada es tan dura y aburrida como la de ayer. Solo las tensiones entre los miembros del equipo (no hay quien aguante a tipos como nosotros 24 h al dia en 1 m2) amenizan el recorrido.
Cuando nos aburrimos, nos hacemos fotos con los camellos o con las tiendas de los nómadas. Me encantaría poder comunicarme con ellos (el mongol es muy dificil) para que pudieran contarme lo que piensan de unos tipos tan raros como nosotros.
Finalmente llegamos a Altai. Tiene dos hoteles, uno lleno y el otro con una sola habitación. Menos mal. Esta saturación de alojamiento es la primera vez que ocurre. Siempre estan vacíos, pero ahora están regresando todos de ver el eclipse y nos ha tocado el overbooking.
El hotel es de primera, bueno duchas no tiene ni en la habitación ni en ningun otro sitio, que os creíais, esto es Mongolia. No hay problema, a cuatro cuadras del hotel hay unas duchas públicas. Y tambien estan con overbooking, hoy es domingo y a todos los mongoles de Altai les da por ducharse en domingo (sana costumbre, deberiamos imitarles y dejarnos de tanta sequía).
A dormir
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